Tras muchas horas de desvelo es que tengo la mente más lúcida (gracias querido Alan, necesitaba ese relajo). Luego de compartir ideas, emociones y esperanzas es que puedo notar las ausencias y los excesos de un tramo recientemente recorrido, puedo advertir la importancia de lo que no va a suceder y sus consecuencias.Este es el momento crucial, cuando las decisiones son necesariamente obligatorias y valen mucho. Es ahora que aquella ausencia marca definitivamente el curso de este sendero, que es mio y sólo yo debo recorrer. Ya no importa el "después", ya no interesa buscar explicaciones... sólo existe un objetivo, sí, ese... ese que ya ha sido decidido.
En esta faceta es que todo pesa, y si bien la costumbre de tomar el toro por las astas es muy fortuita, se amerita un "hasta aquí". Se permiten los reproches, ya que los límites fueron marcados hace un tiempo, sin embargo no fueron respetados... y fue a voluntad.
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